El modelo cápsula de los gobiernos populistas

Si de algo hemos hablado todo este tiempo es del dólar y de su probable fecha de vencimiento. Sabemos que el crecimiento de países como China y la crisis en occidente pusieron en tela de juicio a la moneda verde. ¿Es necesario que el resto del mundo deba seguir rigiéndose por el billete de Estados Unidos? Es probable que no.

Ya hemos hablado bastante sobre el tema y seguramente lo seguiremos haciendo, pero este artículo va enfocado a otro asunto: “el modelo cápsula” de los países populistas.

¿De qué se trata “el modelo cápsula”? Veámoslo desde el principio.

Si de algo han aprendido países como los latinoamericanos en los últimos 50 años es que la dependencia de otras economías no es nada bueno, por lo que lo ideal es lograr la mayor independencia posible. Latinoamérica ha sufrido el dominio del imperialismo estadounidense y su sometimiento a las decisiones del norte siempre finalizaron en crisis.

Ahora bien, suponiendo que el país logra “eliminar” toda la “infección foránea”, aún queda un problema: el mundo se rige por el dólar, y éste lo maneja Estados Unidos como quiere (al menos por ahora).

Para los que no lo recuerdan, el mundo se manejaba con el patrón oro hasta 1944 cuando las dos mega potencias (EEUU y Gran Bretaña) decidieron que el mundo pasaría a funcionar con billetes verdes (allí nacieron el FMI y Banco Mundial) ya que Estados Unidos poseía el 80% del oro y era el “kapanga” (así le decimos al “jefe” o “líder” en un pabellón carcelario en Argentina) del mundo. La única condición era que debía mantener el patrón oro. Es decir que EEUU debía mantener que “tantos dólares equivalen a tanto oro”. Eso duró hasta 1971 en donde Estados Unidos le dijo al mundo “a partir de ahora todo se maneja en dólares y el mundo deberá confiar en nuestra moneda” y punto.

Entonces cada transacción realizada en el mundo se hace a través de los dólares: “te vendo 1 tonelada de soja a x dólares”, o “te doy 2 barriles de petróleo a x dólares, más barato que los árabes que te lo cobran x dólares”. Por tal motivo los países deben mantener un banco central con dólares suficientes como para sostener los billetes propios en su territorio. Por ejemplo: si en Argentina hay 100 pesos en circulación y en el Banco Central hay 10 dólares, la conversión es 10 pesos/1 dólar y te mantenés estable. Si vas a querer mantener un cambio estable, cuando pongas 1000 pesos en circulación, tené 100 dólares en el banco. Es cierto: seguís dependiendo del dólar pero, mientras mantengas los números ordenados, no vas a tener problemas. Ahora, ¿qué pasa cuando tenés un quilombo de números?

Y acá se inicia “el modelo cápsula”.

Uno de los problemas principales que podés llegar a tener en la economía es que los dólares bajen en tus arcas, por lo que genera -entre otras cosas- inflación. ¿Qué significa? Fácil: cuando tenías 1 dólar en el Central y 10 pesos en circulación y un alfajor costaba 10 pesos, lo podías comprar. Pero, cuando te quedaron sólo 0.50 de dólar en las arcas el alfajor se fue a 20 pesos y, si vos cobrabas 10 pesos de sueldo, antes podías comprar un alfajor y ahora no. Si te preguntás porqué el alfajor el empresario lo subió a 20 pesos te respondo porque el empresario antes al venderlo en 10 pesos podía ir a Estados Unidos y comprar un pendrive a 1 dólar (acordate, antes 10 pesos eran 1 dólar), pero ahora si mantuviese el alfajor en 10 pesos, ganaría sólo 0.50 de dólar, lo que le imposibilitaría comprar el pendrive.

Esto está dicho de una manera muy simple, pero imaginate la cantidad de productos y/o servicios que vienen del exterior (el “pendrive”, como dije). Un simple ejemplo: antes un técnico de computadoras iba a domicilio y te cobraba 100 pesos el disco rígido de repuesto y otros 50 pesos de mano de obra. Ahora no le queda otra que cobrarte 200 pesos del disco (ya que viene de Corea) y 100 la mano de obra porque está ahorrando para pagarse el viaje de bodas en un crucero que viene de Panamá.

Todo esto lo saben bien los gobiernos populistas. Cuando las cosas funcionan bien, no hay de qué preocuparse.

Algunos ejemplos pueden ser Venezuela exportando petróleo o Brasil y Argentina exportando soja. Si estos países se ahogan en dólares de tanto exportar sus productos y generan superávit (venden más de lo que gastan), con tanta plata sobrante podés hacer cada día más cosas.

Pero la cuestión está cuando dejás de tener superávit. Los dólares comienzan a escasear y a decirte “chau chau” desde la puerta. Y el mundo, lamentablemente, sigue funcionando en dólares.

Y llega “el modelo cápsula”, que consiste en generar una enorme burbuja en el país (sí, algunos podrían considerarlo secuestro) para que lo que sucede acá quede acá. Nos olvidamos del mundo por un tiempo. Para los que ven series de tv, es algo así como Under the dome, Fear the walking dead, Wayward Pines o Lost. Lo que importa es lo que sucede acá y punto.

Esto se podría llegar a entender como cierta protección e independencia porque, ¿qué te importa lo que pasa en el mundo si seguís manteniendo una economía en movimiento en tu país?

Y teóricamente sería fantástica. Pues, imaginate que tuviese absolutamente todo y no necesitara del resto. “Que se jodan los estadounidenses y los suecos”, si total…

Venezuela, por ejemplo, tiene un sueldo mínimo de unos 8000 bolívares que, a dólar oficial (absolutamente inexistente) son como 1.200 dólares (¡guau, está por encima de la mayoría de los países de Europa!). Claro, cuando vas a buscar los dólares oficiales no existen, por lo que tenés que ir a buscarlo al mercado negro. Ahí 1 dólar valen más de 800 bolívares lo que nos indica, en definitiva, que un sueldo mínimo venezolano para el mundo son unos 9 dólares. Si el venezolano tenía la idea de comprarse una cerveza mirando un partido de los Chicago Bulls en EEUU, lamento decirle que todo un mes de sueldo no le alcanza, y no sé cómo hará para juntarse la plata para un pasaje aéreo.

Entonces “el modelo cápsula” no funciona. Y no funciona por dos simples hechos: seguimos viviendo en el planeta Tierra (al menos hasta que podamos irnos a Marte) -que encima sigue bajo el patrón dólar-, y vos podés mandar al mundo a la mierda partiendo desde una base: sos una superpotencia industrializada que produce desde kiwis hasta el chip más costoso del auto más moderno de un auto Tesla.

Si vos vivís en un país totalmente industrializado, lo peor que te puede pasar es que te sea caro veranear en una isla del Pacífico, pero vas a vivir como un rey en tu tierra. Ahora esto tiene una pequeña trampita porque, en realidad, un país que produce de todo es muy probable que tenga sobrantes para exportar, por lo que recibiría muchos dólares y también podría veranear en el Pacífico.

La conclusión en cuanto al “modelo cápsula” sería que podría llegar a funcionar en pocos períodos de tiempo (mientras arreglás tu despelote de números) y siempre y cuando puedas esperar cambiar la computadora, viajar o comprarle un libro por Amazon a tu ciber-novia francesa. Pero cuando lo prolongás por años, cagaste.

La mejor solución es producir. Pensar en un país desarrollista, que tenga todo tipos de industrias y que pueda ser el kapanga de sí mismo. Todo lo demás son soluciones de corto plazo que al estirarlas en el tiempo terminan en caos.

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