Un cambio que no lo será

El tiempo te dará la razón, dice el viejo dicho al cual hoy me sujetaré más que nunca. Hace 6 años publiqué un par de artículos sobre el futuro de Argentina y no sólo se cumplieron mayormente sino que también vaticinaron lo que va a pasar en los próximos años.

Quédense tranquilos, no soy vidente. Hay cuestiones que se deducen a partir de un análisis completo que incluya la observación de detalles que no todos logran percibir. Por ejemplo, y para dar comienzo a lo que vendrá este domingo de elecciones en adelante, hablemos de economía.

Si tuvieron oportunidad de oír a los tres candidatos con mayores posibilidades a ser presidentes (Scioli, Macri y Massa), quizás a simple vista no han notado un hecho esencial y que ya mencioné en artículos anteriores. A los tres se les ha preguntado en numerosas ocasiones cómo harán para remontar la economía argentina de la cual, sabemos, está en profunda crisis (reservas al mínimo, déficits anuales en miles de millones de dólares, inflación galopante, trabajo precario, pobreza, etc.), y los tres han respondido considerando los mismos ejes: fracking, megaminerías y transgénicos. Ellos aseguran que después de Diciembre llegarán barcos llenos de miles de millones de dólares debido a que se reestablecerá la confianza internacional y que se invertirá en esos puntos.
Claro, el mensaje que queda en la gente es “llegan millones de dólares, estamos salvados”, pero no alcanzan a leer entre líneas lo que verdaderamente dicen: “destruimos al país (ya hemos hablado de lo que implica cada caso), entregamos la soberanía y la verdad es que no sabemos sabemos a ciencia cierta si van a entrar dólares y menos cuántos, sólo es una hipótesis”.

No hay planificación, sólo “aspiran a”y hasta ahí llega toda la proyección de trabajo. ¿Ustedes creen que en enero habrá barcos en el puerto con 50.000 millones de dólares de la BP o Shell? Yo no. Las empresas vendrán, explotarán, contaminarán y se llevarán todo (recursos y dinero) y no habrá mucho más beneficio para Argentina.

Massa y otros candidatos como Carrió insisten en endeudarse con el FMI, World Bank, etc. Es decir que, después de exigir tras la era posmenemista que no queríamos depender más de las reglamentaciones de nefastos organismos extranjeros, ahora se ve como solución volver a lo mismo.

Párrafo aparte, es curioso como el oficialismo siempre intentó minimizar al dólar tomándole el pelo a la gente que pedía que abran el cepo (a quienes llamaban “caceroludos” intentando definirlos como gente de dinero que se manifestaba porque quería comprar dólares para hacer turismo en el exterior) o aclarando casi en tono divertido “nosotros no tenemos la maquinita de hacer verdes” (dicho por varios funcionarios casi como si cayera de manual) y, sin embargo, están desesperados por mantenerlo regularizado y por intentar hacer entrar más billetes al país.

Resumiendo el tema, a nivel país todos hablan de las dos únicas soluciones: endeudamiento o milagro en la producción de energía.

Ahora dediquémosle un poco de tiempo a cada uno de los candidatos principales.

Daniel Scioli.
Para mí será el próximo presidente. Lo considero “el gato” por el simple hecho de caer bien parado siempre. Es un tipo que estuvo con Menem, Duhalde y Kirchner siempre al pie del cañón. Su carrera se puede resumir como hijo de una familia rica que en principio se dedicó a correr en lancha mientras trabaja en la empresa familiar y luego se metió en la política. Dice que su gestión al frente de la provincia de Buenos Aires fue exitosa, pero las rutas están destruidas, las localidades se siguen inundando y el delito aumentó a niveles imposibles. Scioli tiene dos opciones: o hacer lo que quiera y recibir “trompadas” por el kirchnerismo, o hacer lo que dice el kirchnerismo. No tiene muchas opciones. Pero se nota (por supuesto, esto es una apreciación personal) que es un tipo ambicioso que quiere llegar al máximo poder a toda costa. Como dato anecdótico, cuenta la historia que en 1977 la agrupación Montoneros secuestró a su hermano José y hoy llega a candidato gracias al partido político con varios funcionarios ex-montoneros.

Mauricio Macri.
Aunque parezca mentira, tiene similitudes con Scioli. Hijo de familia rica, no hizo mucho más que trabajar en el negocio familiar y ser presidente de Boca (usando sus influencias en el empresariado para acercarla al club y armar un equipo ultracompetitivo). A diferencia de Scioli, vio que el club le armó una plataforma importante como para armar su propio partido y comenzar a subir escalones en la política. Así nació el “PRO”, un partido “diseñado” para verse joven, fresco, que utilice terminología más empresarial que política (“equipo de trabajo” en vez de “compañeros”, “espacio político” en vez de “militantes/partido”, etc). Se ve “lindo” el PRO, pero muchos ignoran que significa “Partido Republicano” y que su ideología es bien neoliberal. Macri tiene la oportunidad única en estas elecciones ya que el resto de los opositores nunca lograron unirse como para formar una fuerza política seria. Macri llegó a jefe de gobierno porteño gracias a que la ciudad de Buenos Aires siempre mantuvo una mirada “liberal”, pero el escenario federal es muy diferente. También tuvo sus escándalos como empresario (exportaciones dudosas, etc) y como gobernante (trata de personas, espionaje, etc).

Sergio Massa
Otro gran misterio porque Massa surgió de la nada tras ser intendente de Tigre y creció en pocos meses hasta ser el gran candidato allá por 2013, aunque luego perdió terreno cuando se le fueron varios intendentes bonaerenses. Su mayor éxito fue la instalación de cámaras de seguridad y el desarrollo de una ciudad privada dentro de Tigre, Nordelta, que es una especie de refugio de los millonarios ante una invasión zombie (cuenta con sus propios centros comerciales, escuelas, clubes, etc.). Massa, a diferencia de sus competidores, sí viene del palo político (y se nota mucho al hablar) ya que fue funcionario del kirscherismo. Además está casado con Malena Galmarini, también de familia política. Carrió lo denunció por relacionarlo con el narcotráfico (algo así como el “candidato narco”), pero no prosperó. También coincide con Massa en que hay que solicitarle ayuda y capacitación a las fuerzas extranjeras como la CIA y el Mossad.

El resto de los “precandidatos” son rejuntes de lo que quedó de una política argentina absolutamente perdida.

En resumen, todos van más o menos lo mismo. En todo caso dos sostienen la idea del “endeudamiento provisorio” y el otro de continuar el modelo más o menos hasta donde dé (cuánto más puede durar un modelo tan deficitario e inflacionario), y los tres seguirán explotando los recursos energéticos.

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