Desacreditar

No sé si habrán notado que en Argentina en los últimos tiempos se ha ejercido un exceso de la acción de desacreditar. Ante cualquier intento de debate lo primero que se hace es desacreditar buscando en el archivo del denunciante, quien indaga o cuestiona a partir de una información o argumento para así imposibilitar todo tipo de diálogo posible.

En el acto de presentar un cuestionamiento nos encontramos con tres sustantivos: la persona que cuestiona, el argumento y quien recibe el cuestionamiento (quien por lo general es el denunciado o forma parte de alguna manera de la acusación). Cada uno tiene su peso propio pero, si hablamos de construcción y crecimiento, qué importa más, ¿el cuestionador o el tema en sí? Con esto no intento justificar acciones indebidas o limpiar perfiles, pero en el acto de desacreditar al cuestionador, olvidamos el cuestionamiento, o mejor dicho, omitimos intencionalmente la denuncia porque nos conviene.

Esta práctica se ha tornado muy frecuente durante estos últimos años y esto se debe a que esa lucha constante entre los tres poderes y la prensa llega incluso a verse lentamente reflejada en la sociedad. Pero en el aplastar a quien emite la denuncia olvidamos el punto clave, la denuncia misma, y el tema sigue sin evaluarse y debatirse.

No se puede construir si no existe el debate, el disenso, la posibilidad de plantear si uno está o no de acuerdo con tal cosa y porqué.

En muchas oportunidades se desacredita al emisor a partir del ninguneo, por ejemplo responderle a un periodista con “recién comenzás, te sugiero que aprendas tu profesión”, darse media vuelta y retirarse. Puede aplicarse varios temas que hasta pueden llegar a la discriminación, por ejemplo la educación, origen, edad, sexo, religión, partido o pensamiento político, nivel económico, etc.

En otros casos se arrojan pasados como “a vos no te contesto porque estuviste en el gobierno de tal o cual”. También se desacredita a partir del trabajo actual: “a vos no te contesto porque te manda X”. Existen miles de formas, pero el resultado es el mismo: omitir el planteo.

¿No será un buen punto de partida, sabiendo que hay divisiones muy fuertes, aceptar el planteo y comenzar a dialogar? Puede ser una buena forma para comenzar a eliminar esta ridícula división entre el pueblo que desde el poder han comenzado y siguen alimentando.

Esto no implica olvidar el pasado de lo sucedido y de las personas, tan sólo concentrarnos más en lo que puede servirnos para evolucionar como sociedad.

Hay una frase muy antigua, si mal no recuerdo de Antístenes, que dice “Consulta el ojo de tu enemigo, porque es el primero que ve tus defectos.”

Una respuesta a “Desacreditar

  1. Parece no ser sólo una característica Argentina. En Chile anda el tema muy similar. O a alguien le sacan la vida o a alguien lo despedazan.
    Aprender a dialogar es algo que se enseña desde la familia y el colegio. La intolerancia es un cáncer antidemocrático.

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